Cosas necesarias

¿Qué necesitamos para hacer el Camino de Santiago?

Teniendo en cuenta que siempre hay en donde comer barato y que las camas de los albergues siempre tienen una manta e, incluso, muchas veces tienen sábana y funda para la almohada, las cosas necesarias para peregrinar son pocas: ropa y calzado, podríamos resumir.

Hay que tener en cuenta que, tras los primeros quince kilómetros, la mochila te parecerá un yunque; así que, no lleves peso innecesario y por ello, no hace falta una mochila gigante: con una de unos 20 litros será suficiente.

Esta es más grande: algo más pequeño, mejor.

No menos importante es tener en cuenta que cada día daremos más de 40.000 pasos. Algunos de estos pasos serán por carretera, otros por caminos de piedras, otros por tierra (los mejores) y seguramente unos pocos por caminos embarrados. Es necesario llevar un buen calzado, impermeable mejor; que sujete el tobillo para evitar esguinces, con buena suela de goma para agarrarse bien al terreno. En resumen, unas botas de andar por la montaña son la mejor elección.

Con estas he hecho casi mil kilómetros aunque, no son las mejores; este año cambio de modelo.

Además de las botas, unas sandalias para descansar el pie y para la ducha unas chanclas: los hongos te arruinarán el camino.

Por supuesto calcetines gruesos que amortigüen la pisada; al menos tres. En todos los albergues hay lavadero e incluso lavadora (de pago).

Tres camisetas transpirables; hay unas con la axila ventilada que van muy bien. Rojas por si caes por un barranco que se te vea bien por los equipos de rescate 🙂

Un forro polar con cremallera del tipo chaqueta. No suele hacer frío en verano pero, cuando amanece se agradece.

Pantalones cortos ajustados sin costuras de tipo malla de ciclista y pantalones largos. También se puede llevar unos cortos para cuando no se  anda, pero ya es peso muerto.

 En todos los kilómetros que he hecho y en tantos días como he andado por el Norte, sólo llovió dos días pero, por si no hay tanta suerte, es conveniente llevar una capelina para no echar a perder todo el equipaje y ponerse como una sopa.

A pesar de los insistentes comentarios sobre llevar un saco de dormir, no es en absoluto necesario: hay camas y mantas en todos los albergues y en muchos hay hasta sábanas de usar y tirar;  y, será suficiente con llevar un interior de saco para los albergues sin estas sábanas y para los más escrupulosos.

No es imprescindible aunque, lo he usado en varias ocasiones, llevar un bastón (o dos aunque es más difícil andar con dos que con uno). Para las subidas hace de tercera pierna apoyando el peso sobre él, para el barro hace de apoyo para mantener el equilibrio en los bordes limpios del camino. Si no sabes usarlo no lo lleves: es peso muerto para los que lo usan arrastrándolo o sin hacer ninguna fuerza, simplemente moviéndolos adelante y atrás.  También es útil para disuadir a las decenas de perros que encontrarás no siempre amistosos. Yo llevo uno.

También necesitarás una toalla para la ducha; las de microfibra secan enseguida.

No olvides una linterna o una luz frontal (de poner en la frente con una cinta): se levanta uno muy temprano y los caminos son oscuros y siniestros (ya no digo los montes llenos de ruidos…).

Quizá una cantimplora aunque yo nunca llevo: no me deshidrato en tres horas que puedes pasar sin ver un bar; tardo unas cuantas más.

No olvides gel, dentífrico, cepillo de dientes, mudas, pulsera anti-mosquitos (especialmente si vas por el Camino Francés, por los del Norte no he visto mosquitos) y un sombrero que proteja el cuello: el sol es abrasador en verano.

Lleva un móvil y un acumulador de suficiente capacidad (yo llevo uno de 20.000mAh que da para cuatro o cinco días): no todos los albergues tienen tantos enchufes como cacharros lleva la gente.

¿Qué no necesitamos para hacer el Camino de Santiago?

Pues un botiquín: estamos en la civilización, lleno de pueblos y en la mayoría habrá farmacias. Cuando llegues al albergue haz una cura si tienes ampollas con aguja e hilo o en la farmacia compra Compeed Ampollas (™) que va muy bien.

Un saco de dormir: peso muerto.

Comida: está lleno de restaurantes y bares buenos y baratos. También supermercados que podrán alimentarte en el día a día. Si esta última es tu opción, compra lo justo para la cena o comida y evita transportar latas y paquetes de pueblo en pueblo.

Cámara de fotos: con el móvil va que se mata. Además, el peregrino no va haciendo turismo y no se sale de la ruta ni aunque entre un volcán en erupción delante de él. Ya son bastantes los km diarios como para andar desviándose a hacer fotos. Si ves a alguien que ha hecho muchas fotos pregúntale cuánto le cuesta el autobús (o el tren).